La llamada a la vida consagrada, la vocación, viene de Dios, que tiene sus designios para cada una de las personas. Una de las características de la vida consagrada es vivir en comunidad, y las Hermanas, sintiéndonos miembros de una misma familia, nos amamos fraternalmente. Esto es lo que deseamos mostrar a las que llaman a nuestras puertas, para experimentar con nosotras el gozo de la vida consagrada.